El fin de semana se me hizo por primera vez ir al Café Habana en Bucareli. Un lugar que por muchos años ví feo y decadente muy al estilo del Café Parroquia en Veracruz, sucio y descuidado. Pero todo cambió hasta que me enteré de toda la historia que tiene arrastrando.
Es un café mas al que puedo añadir a mi lista de cafés indispensables.
No podía estar mas equivocado, el lugar es una pequeña cápsula de tiempo bastante cuidado y limpio. Lástima que mi obstinado estómago revuelto de la noche anterior no me dejó terminármelo.
Y si, allí está la placa conmemorando la vista del Ché, de Castro y de Bolaño con sus infrarrealistas.
Lástima que cuando me disponía a comprar café de la isla, aquellas bolsitas resultaron ser de Veracruz...
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